LA BELLA HISTORIA DE LA SIRENA SAWA.

1Hace ya más de mil años, que por las frías aguas del Báltico, dos sirenas hermanas, de naturaleza curiosa, decidieron vivir una aventura. Ambas nadarían hasta llegar al territorio de los humanos, y después de esa experiencia, regresarían juntas con los suyos, a no ser que…

Una de las hermanas decidió navegar, hasta llegar a las costas de Dinamarca, y allí, hoy la podemos ver sentada en una roca a la entrada de Copenhague. La otra, llegó a Gdansk, pequeña ciudad polaca donde el río Vístula desemboca, y su curiosidad infinita, la hizo navegar río arriba.

Cuentan los más sabios, que la sirenita salió a descansar a la arena que en un recodo del río se deposita a orillas de lo que sería una gran ciudad y entonces era tan sólo una aldea sin nombre. Tanto le gustó aquel lugar, que decidió quedarse a vivir allí.

Los pescadores de la zona, al ver que alguien durante su pesca agitaba las aguas y creaba olas en el Vístula, embrollaba las redes y liberaba a los peces, decidieron capturar a tan dañino ser, y terminar para siempre con el problema.

Pero al oír sus bellísimos cantos, dejaron sus planes y todos y cada uno se enamoraron de la sirenita SAWA. Ella, en agradecimiento, todas las tardes cantaba a la puesta del sol.

Un día, un ambicioso mercader, paseando por el Vístula vio a la sirenita, y decidió capturarla y encarcelarla para presentarla en los mercados y ganar una fortuna con tan extraño ser: mitad mujer, mitad pescado. Y así lo hizo.

Los llantos de la sirena encarcelada, fueron escuchados por un pescador humilde, fuerte, hermoso y valiente: WARS. La vio y ambos se enamoraron. Una noche, ayudado por otros compañeros, rescató a Sawa, para volver a soltarla en las aguas del Vístula.

La sirenita, en prueba de su gratitud, les prometió que siempre que fuera necesario ella estaría ahí para defenderles con su espada.

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LOS OJOS DEL GUETO

1Seis de la mañana, la luz de un brillante amanecer ilumina el cielo de Varsovia. En la Avenida Juan Pablo II, totalmente desierta, un tranvía rompe el silencio de una ciudad que hoy no quiere despertar.

Uno de agosto, es el día de celebración de la Fiesta Nacional, las banderas rojas y blancas se mezclan por todas partes con las rojas y amarillas de la ciudad. 

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