MONT SAINT – MICHEL, UN CAPRICHO DIVINO

1Cuenta la leyenda que el arcángel San Miguel se apareció una noche de octubre del 708 a Aubert, el entonces obispo de Avranches, para indicarle que la singular roca que emergía en medio de la bahía, era el santo lugar sobre el que debía edificar un templo en su gloria.

Nunca he creído en leyendas y mucho menos en divinidades, pero contemplar la silueta iluminada, una noche de verano de Mont Saint – Michel es la experiencia más cercana que he tenido a contemplar la morada de un dios.

Destino de incontables peregrinos desde la lejana Edad Media, su singularidad hace que hoy en día siga siendo uno de los lugares más visitados de Francia.

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