TINTIN Y EL CARRO DE LA CARNE

Cinco años hace ya que, rescatado del olvido, luce orgulloso junto al “Puente de Hierro”, el carro que un día transportara la escasa carne que en los años cuarenta alimentaba a los ciudadanos de Miranda. El chirriar de sus ruedas contra los adoquines y el ruido de los cascos de las caballerías que lo arrastraban, hace décadas que cesó.

Y ya nadie se acuerda de Tintín realizando su trabajo, enganchando las bestias en las cuadras municipales y dirigiéndose al matadero para recoger las piezas que habría de repartir por las carnicerías.

Sigue leyendo

Y la chimenea se apagó, una historia de decadencia industrial

P1080044Hace casi dos años ya que cuando estaba dando mis primeros pasos en este fascinante mundo virtual, publiqué una entrada en el primer blog que iniciamos en la que, a través de una reflexión sobre un problema local, intentaba hacer un retrato de la situación que se reflejaba de forma imparable en todo nuestro país.

El desmantelamiento físico que se iniciaba, cruel e inexorable, aquella primavera de 2013 de la que en su día fue la fábrica de producción de pasta más importante de España, y corazón económico de Miranda de Ebro y su comarca durante décadas, me hizo reflexionar sobre ese desierto de ruinas industriales en que la especulación, la falta de previsión y la ineptitud de políticos y empresarios que no han sabido adaptarse a la voracidad del capitalismo global, ha convertido a un país que por un momento cometió el pecado de creerse lo que no era, dejándose llevar por una falsa prepotencia sin darse cuenta de que nunca dejó de ser un gigante con pies de barro.

Sigue leyendo

EL EBRO SE COBRA SU TRIBUTO

1Los últimos días pasados han sido atípicos porque la normalidad se ha visto alterada de golpe por uno de esos fenómenos que de forma incontrolable  nos ponen en nuestro lugar.

El padre Ebro se ha rebelado con toda su furia para recordarnos que, por mucho tiempo que pase, siempre tiene derecho a reclamar lo que es suyo

En Miranda, una ciudad que tiene a gala llevar en su nombre el del orgulloso río, hemos visto una vez más  cómo la fuerza de las aguas anegaba sus calles y se llevaba por delante las ilusiones de mucha gente.

No es nada nuevo para una localidad ribereña sentir el pálpito del río tan de cerca ya que las avenidas forman parte de nuestra historia.

Sigue leyendo