UN PEDACITO DE ROMA EN MIRANDA

1Sólo es barro, nada más, pero la arcilla informe en manos de un alfarero hispano se convierte como por arte de magia en un utensilio eterno. No tiene apenas valor, pero su existencia marca el camino de la civilización.

Las vasijas, los platos, las lucernas o las ánforas que utilizaban los ciudadanos que habitaban Deóbriga, se adornaban sabiamente con las manos expertas de artesanos asentados en los valles del Ebro y del Najerilla.

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