LA HIPOCRESÍA DE LOS MERCADERES EUROPEOS

Cuánto vale una vida humana, y cien y mil. Lo más valioso, decimos cuando pensamos en ello o algo insignificante cuando lo ignoramos.1

La muerte violenta forma parte de nosotros y solo en las sociedades en las que la educación ha sido capaz de crear normas que regulan nuestros instintos y facilitan la convivencia hemos sido capaces de rechazarla y de sentirnos seguros.

Pero, ¿cuánto vale nuestra seguridad?, ¿cuántas vidas hay que comprar para poder seguir viviendo en una isla de paz ajena al desastre que nos rodea? Apenas quince días después de que la sangre inocente manchara las calles de París, los líderes europeos se reúnen en la traumatizada Bruselas, no para mostrar su firmeza sino para disimular sus miserias negociando el precio de su inestabilidad.

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