MEMENTO PARK, LOS ESPECTROS DEL COMUNISMO

Enterrar el pasado, destruir las pruebas de su existencia, quizás sea el camino más fácil.

Por eso, la decisión que el gobierno húngaro tomó en 1993 cuando inauguró un recinto a las afueras de Budapest, donde reunió decenas de esculturas que a lo largo de las más de cuatro décadas de régimen comunista habían ido ocupando las calles y plazas de la ciudad, puede al menos calificarse de valiente.

Lejos de ser una época amable para la sociedad húngara, la instauración de un régimen comunista significó la perpetuación de la condena impuesta por los vencedores que les derrotaron e invadieron en la Segunda Guerra Mundial.

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