LA MOLA DE MAHON, LA TRISTE HISTORIA DE UNA FORTALEZA PRESIDIARIA

1Tras el eco de un disparo, en los días en que secuestrados por el Estado nos obligaban a ser soldados, alguien a modo de halago me dijo: “Con esa puntería acabarás en el penal de la Mola de centinela”. Esa fue la primera vez que oía un nombre que luego me resultaría tan familiar.

Tuvo que ser casualidad porque aquel instructor del cuartel de Palma era tan burro que no sabía que la prisión de Menorca llevaba muchos años cerrada, pero el caso es que pocas semanas después, acompañado de un montón de compañeros, tenía el privilegio de surcar las aguas del Mediterráneo con destino a Mahón.

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Sin duda no fueron las mejores circunstancias para disfrutar del espectáculo que supone penetrar por aquel inmenso puerto natural, quizás el mayor de Europa, nosotros reclutas de tierra adentro, teníamos bastante con preocuparnos por el futuro que nos esperaba en aquella isla que, al principio, iba a ser todo menos turístico.

Recuerdo bien cómo el sentimiento de mala suerte recorría el barco porque la leyenda de la Mola y su dureza nos hacían pensar que llegábamos al peor de los destinos.

Y también me acuerdo de cómo un muchacho de León me hablaba de las lágrimas de su abuelo al conocer el final de su viaje, me habló de días de encierro y de abandono y de cómo se emocionaba al recordar a los compañeros muertos que muchas mañanas tenían que dejar a las puertas de los edificios donde vivían hacinados.

3Aquella era sólo una parte de la negra historia de La Mola, del penal, el lugar donde cumplían su condena “los penitos”, como les llamaban los habitantes de la isla. Una historia de la que nosotros creíamos que íbamos a formar parte.

Al final, para la mayoría de los que íbamos en aquel barco todo se redujo a dos semanas de incomunicación y de encierro entre sus muros, jugando a ser soldados y aprendiendo disciplina militar entre gritos y barrigazos sobre los cardos menorquines. Fue una dura experiencia bajo el sol de un caluroso agosto de 1987, pero todos sobrevivimos.

Excepto unos pocos que tuvieron que permanecer casi un año como servidores de las históricas baterías de costa, que más que elementos de defensa eran obsoletos objetos de museo, los demás, apenas volvimos por allí y soportamos nuestro año de mili, con sus luces y sus sombras, en el inmenso cuartel de Santiago al pie de la carretera de San Luis en Mahón.

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Personalmente, después de los primeros meses de malas experiencias y de inadaptación, guardo un entrañable recuerdo de una isla a la que he vuelto menos veces de las que hubiera querido pero que cuando te atrapa no te deja escapar.

Pero esa es otra historia. Hoy quisiera hablaros de otra muy distinta, la que encierra en sus entrañas la inútil y mastodóntica obra de ingeniería militar que, situada en la entrada del majestuoso puerto de Mahón, nos recibe cuando llegamos a la isla, “La fortaleza de La Mola”.

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Ejemplo de despilfarro y desmesura, una obra pública realizada entre los años 1848 y 1875 bajo el reinado de Isabel II, que nunca fue necesaria realmente porque antes de acabarse, la evolución de la tecnología artillera la había dejado obsoleta.

Menorca, por su situación geográfica, siempre fue un importante bastión codiciado por los navegantes mediterráneos. El puerto de Mahón en concreto era un refugio natural que, por sus características y su privilegiada situación, ofrecía una incomparable ventaja a la potencia que lo dominara.

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En la herencia de los pueblos que han pasado por allí estriba gran parte del encanto de la isla y, concretamente, paseando por las calles de Mahón se sigue sintiendo ese carácter inglés que dejaron los que durante todo el siglo XVIII, interrumpido por breves periodos de tiempo, fueron sus dueños.

En 1802, tras el Tratado de Amiens, la corona española recuperaba la soberanía de la isla. Fue décadas después, tras una fuerte presión británica, que amenazaba con volver a conquistarla para utilizarla como una base en su lucha contra lo franceses, cuando se decidió la construcción de una macro fortaleza que garantizara la seguridad del indefenso y estratégico puerto.

Múltiples recursos se pusieron al servicio del proyecto y pronto los cientos de isleños que encontraron trabajo en aquella península no fueron suficientes y una tierra que tradicionalmente había visto cómo gran parte de sus hijos habían de emigrar, se convirtió en receptora de inmigrantes.

Algunos de aquellos hombres no llegaron de forma voluntaria, 143 prisioneros carlistas llegaron de Palma en 1873 a los que siguieron posteriormente un buen número de presos políticos procedentes de la península y de Cuba. Así, sobre aquellos agrestes acantilados, se empezó a sentir el lamento de los presos antes incluso de que la que iba a ser una fortaleza defensiva, adquiriera la que iba a ser su función real. En 1891 se inauguró como tal la penitenciaría militar, La Prisión Militar de La Mola, El Alcatraz español.

Ante la inoperancia de la fortaleza como tal, hubo de replantearse el sistema defensivo de la isla, por lo que se recurrió a la instalación de una serie de baterías costeras ajenas a la fortificación amurallada. Baterías que fueron renovándose hasta la instalación en 1930 de unos espectaculares cañones Vickers británicos de 381mm, dos de ellos en el interior de La Mola, cuya silueta se sigue recortando en la costa menorquina.

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Cañones que sólo realizaron dos disparos en 1937, con los que se repelió un intento de desembarco de la flota sublevada y que permitieron que, como excepción en Las Baleares, Menorca permaneciera fiel a La República hasta el final de la Guerra Civil.

Pero los muros de La Mola en los que se enterraron millones de reales de forma absurda, hasta el punto de que la misma Isabel II en la visita que realizó a las obras en 1860 se extrañó de que los escalones de la fortaleza no fueran de oro, pensados para evitar que nadie pudiera franquearlos desde el exterior, sólo sirvieron para retener a los que siguieron llegando durante décadas a cumplir sus penas.

Los presos fueron en su mayoría militares pero también hubo civiles, allí llegaron en 1920 desde Barcelona los sindicalistas catalanes que provocaron la huelga de la Canadiense que derivó en una huelga general y la declaración del Estado de Guerra en la ciudad, y allí estuvieron presos Lluis Companys y Salvador Seguí. Pero si hubo un momento en el que los muros de La Mola fueron testigos de la historia más negra de nuestro país, fue en el verano del 36.

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El 19 de julio, como en tantas otras localidades españolas, se hizo patente la división y ante la declaración del Estado de Guerra y la suspensión de la legitimidad republicana por parte del General José Bosch, la reacción de la tropa, la suboficialidad y la población civil, no fue la esperada por los sublevados y los jefes y oficiales se vieron en una inferioridad que les obligó a rendirse después de que los últimos disparos sonaran en el interior de La Mola.

Los oficiales fueron retenidos en el penal y se liberó a los presos, muchos de ellos encarcelados tras la revolución de octubre del 34. Con el mando militar en manos de un brigada, Pedro Marqués, y con las noticias sobre la represión que llegaban de Mallorca donde la rebelión había triunfado, en la isla reinaba la anarquía y el desconcierto.

Aquellos últimos días de julio la tensión fue creciendo y la incertidumbre ante las noticias de la península que no acababan de definir cuál sería el devenir de los acontecimientos, no ayudaba a relajar la situación. Algunos antiguos presos empezaron a tomarse la justicia por su mano y el capitán Barbosa, director de la prisión, apareció colgado en una celda.

A primeros de agosto todo se precipitó. La tarde del día 2, el General Bosch y otras once personas son sacadas del penal con destino al Castillo de San Felipe, pero todo acabará en un lugar llamado “Es Freus” donde serán fusilados.

Pero será la tarde del día tres cuando a las ocho, en el momento en que la mayoría de los presos se encontraban en el patio de la prisión, un número incontrolado de soldados y suboficiales entrarán disparando y provocarán una masacre que acabará con la vida de casi todos los prisioneros. Al final del tiroteo fueron 87 los que yacían muertos.

Si fue un acto premeditado o una venganza llevada a cabo ante las noticias que llegaban de Mallorca y ante la posibilidad de que los que habían sido sus oficiales pudieran ser liberados y tomaran represalias contra ellos, nunca se sabrá, pero aquel día La Mola se tiñó con la sangre cainita de los españoles.

En septiembre, la situación de la isla se estabilizó con el nombramiento por parte del gobierno republicano del Teniente Coronel José Brandaris de la Cuesta como gobernador militar, relevando al brigada Marqués.

10En febrero de 1939 se produjo la rendición de la isla después de la intervención del gobierno inglés que evacuó en uno de sus buques “El Devonshire” a 450 republicanos. Para el resto de la población comenzó un tiempo de represión y de venganza con cientos de detenidos y decenas de fusilados. Entre febrero y abril del 39 volvieron a sonar los disparos en La Mola y 59 personas fueron ejecutadas contra sus muros, entre ellos el brigada Marqués.

Para la fortaleza isabelina se inició una nueva etapa en la que el gobierno de Franco reforzó el carácter de prisión militar que ya poseía y la convirtió en el destino de miles de represaliados republicanos que sufrieron en silencio la impiedad de los vencedores.

Esta quizás sea la parte más oscura y olvidada de la negra historia de La Mola, una parte llena de dolor y de miseria en la que los que perecieron fueron olvidados y los que sobrevivieron fueron silenciados. Una historia que nunca se pudo contar pero que quedó siempre grabada en las lágrimas de aquel abuelo, aquel que, siendo un muchacho, vio morir a sus compañeros y nunca les pudo llorar y que en el verde uniforme que su nieto vestía en los años ochenta vio reflejado por un momento todo el dolor que para él representó aquel camino hacia La Mola.

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57 comentarios sobre “LA MOLA DE MAHON, LA TRISTE HISTORIA DE UNA FORTALEZA PRESIDIARIA

  1. Yo fuy muy feliz allí fueron mis únicas vacaciones qué tuve el honor de compartir con muy buena gente . algún capullo también pero de esos no me acuerdo . corría el año 1993

    1. Yo tuve la oportunidad de pasar por allí unos años antes y como tu bien dices los capullos y los malos ratos enseguida se olvidan.
      A pesar de ser un encierro forzado los buenos recuerdos y aquella convivencia nos acompaña toda la vida.
      Al final no fue tan malo el sorteo que nos llevó a Mahón.

      1. No fue malo el sorteo, no. No te puedo describir las buenas sensaciones que me produce comprobar que no soy el único al que este destino, en apariencia insignificante, le dejó una huella imborrable. Yo llegué a la isla completamente acojonado, como todos. Pero al cabo de un tiempo, la belleza y la magia de la isla, la solidaridad entre compañeros y las vivencias, que en aquel marco natural entonces casi virgen parecían un poco como sacadas de una de aquellas viejas películas de aventuras de los años cincuenta y sesenta, te atrapaban y te marcaban sin saberlo en ese momento, para siempre. Tuve el privilegio de formar parte del reemplazo de febrero del 86 de la primera compañía del mahón 46, y puedo decir que tuve la suerte de que entre nosotros no había capullos. Personas admirables de las que aprendí muchas cosas y de los que recuerdo el nombre de todos y cada uno de ellos. Eramos de todas partes: catalanes, menorquines, andaluces, madrileños, asturianos, gallegos, extremeños, vascos, valencianos, manchegos… y entre nosotros no existían barreras ni resquemores por los diferentes orígenes territoriales. Nos apoyábamos en los malos ratos y nos retroalimentabamos culturalmente casi sin darnos cuenta. Una retroalimentación que me ha sido útil toda mi vida para impermeabilizarme ante los malditos tópicos que envenenan la convivencia. Recuerdo lo agradable que era ir a san isidro a pegar barrigazos en primavera en aquellos viejos gmc excedentes del ejército americano de la segunda guerra mundial sin el toldo y al sol del mes de mayo. En invierno no era tan agradable, pero como decía el teniente Gonzalez, un donostiarra apenas cuatro o cinco años mayor que nosotros, «para estar bien, primero hay que estar mal». En esa sencilla pero certera frase se puede resumir todo el beneficio que se obtenía de la mili. Y no es baladí. De esa simple sabiduría andan huérfanas las generaciones que no han sufrido el servicio militar. Y aunque sin duda no era esa la intención de los oscuros generalotes que impusieron el servicio, sin querer, enseñaron a muchos reemplazos el valor de la amistad y la cooperación ante una situación adversa. Me enamoré de la isla, a la que he vuelto muchas veces. Un recuerdo a mis compañeros, a los suboficiales de la compañía, chavales recién salidos de la agbs apenas dos años mayores que nosotros, y a muchos de los oficiales, que resultaron no ser los monstruos fascistas que nos habían pintado. Aunque también había alguno de esos. Esos son para relegarlos al olvido.
        Perdón por la parrafada yun saludo a todos los que tuvisteis el privilegio de ver lo sorprendentemente hermosas que eran las puestas de sol vistas desde las ventanas de el cuartel de santiago. Yo no se vosotros, pero a mi me parecía estar inmerso en el escenario de una aventura de Corto Maltés.

  2. YO PASE POR LA MOLA EN EL AÑO 73 Y TENGO UN GRATO RECUERDO DE MI ESTANCIA EN ELLA , AUNQUE ES CIERTO, CUANDO FUI SUBIENDO HACIA INFANTERIA LA INCERTIDUMBRE Y EL ACOJONE, SE TE APODERABAN, PERO AL POCO TIEMPO SE TE PASABA, ES MAS LO QUE IMPONEN LOS EDIFICIOS Y EL ENTORNO, QUE EL DESTINO EN SI.

  3. Yo estuve en La mola en el año 73, íbamos desde Mahón 47, Recuerdo el mar lleno de erizos, era imposible bañarse,, no obstante las aguas eran limpias!, El comedor dentro de la fortaleza era fantástico! yo me hubiera quedado allí solo mucho tiempo!!!! MARAVILLOSO!!!!!

    1. Fernando, me alegro que tus vacaciones en La Mola y en Mahon «46» fueran de tu agrado, pero no siempre fue así, yo fui obligado a hacer el servicio militar en el año 1961, tuve la desgracia de que me tocó Regimiento de Infantería, Mahon 46, 2 meses de instrucción en La Mola, no había agua, solo de aljibes, unos 200/300 reclutas, la cocina no tenia carbón, leña o gas, se utilizaban hierbas de los campos aledaños a La Mola, la cantina solo disponía de huevos y no siempre, la comida no la querían ni los cerdos de la granja, el trato por parte de los sargentos y oficiales fue lamentable, BAÑARSE estaba prohibido, el armamento sin comentarios, nos hubiera podido invadir Marruecos y perdíamos.
      Cuando consegui ser destinado al Cuartel de Santiago, mejoró un poco la cosa, si bien recuerdo al Capitan Secretario, yo fuí destinado a su oficina, estaba loco, era un pobre demente con uniforme, no tenia mando en tropa pero hacia la vida imposible a los que tenia a su alrededor.
      Acabé como cabo de Viveres en en cuartel «Ingles» de la Plaza de la Esplanada, alli matabamos cada 15/20 dias, 2 o tres cerdos y teniamos que hacer sobrasadas, esos cerdos se alimentaban con el rancho del cuartel, oficialmente su carne era para mejorar el rancho de la tropa. DOY fe que nunca jamas un gramo de carne fué a parar al cuartel se vendia y los beneficios nunca supe donde iban a parar
      en fin, dije cuando me embarcaron en la cubierta del jj sister para volver a la pèninsula que jamas volveria a la isla. No he cumplido, la isla es maravillosa y sus gentes tambien, mi mayor desprecio a todo lo que lleve un uniforme militar.

      1. Gracias por tu comentario Jaume, ciertamente esclarecedor.
        Cuantos miles pasamos por allí en diferentes épocas y obligados, Cada uno guardamos un recuerdo pero lo que es seguro que nunca nos ha abandonado.
        Yo también monte en el barco sin mirar atrás, pero como tu, no pude evitar volver e incluso recorrer los pasillos de la fortaleza, convertida hace tiempo en atracción turistica acompañado por mis hijos.
        Por cierto durante algún tiempo también estuve en aquel economato de la explanada, destino muy envidiado 25 años después de que tu estuvieras por allí.
        Un abrazo .
        Luis.

  4. Hola LUIS, me ha emocionado mucho al leer tu comentario, y saber que tu también estuviste en el economato, evidentemente de matanzas y sobrasadas no tuviste que sufrirlas , si bien reconozco que dado que la comida del cuartel era infecta,de los cerdos que matábamos acostumbraban a perder parte o toda la pata, nos montamos una cocina de «campaña» en el primer piso del edificio, y un compañero que resultó un cocinero aceptable, nos preparaba comida, 1º plato carne asada, y segundo carne picada, el Sub-teniente Aciscolo nos dijo que las botellas con etiquetas rotas, no se podían vender, luego se rompían muchísimas etiquetas. el aceite se vendía racionado y siempre mezclado de oliva y otro que no se sabe de que era. El secreto estuvo en vender todo el aceite que nos pedían (solo de oliva) a las mujeres de los suboficiales, puedo asegurarte que la esposa del General se llevaba el aceite innombrable.
    Nunca tuve problemas en el cuartel, alguna sobrasada regalada hacia milagros, no hacia guardias pero si refuerzos de cabo una vez al mes, en una de esas me quedé dormido en el cuerpo de guardia y me pillo el sargento, tenia seguro un mes de calabozo, pero supe que la esposa de aquel sargento le dijo que su comida del economato dependía de su actitud, no pasó nada.
    Perdona por la parrafada que te he dado, apenas recordaba pero tu carta ha despertado mis neuronas.
    Lamento un año de mi vida perdido, y solo para servir a unos individuos con uniforme, que no a la «patria». Por cierto, dije que estuve dos meses en La Mola, pues bien, conocí la fortaleza años después con mis hijos, teníamos prohibido visitarla y por supuesto fotografiar nada, solo teníamos acceso a los barracones frente a la penitenciaria, yo si tuve que convivir con aquellos desgraciados que hacinados en aquel maldito edificio, eran violados por sus propios compañeros sin que nadie pudiera ayudarles, eso si, por la mañana los sacaban para llevarlos a la construcción de la pista del aeropuerto, para ello contaban con la maquinaria mas moderna, un pico y una pala.
    Evidentemente hay relato para hacer una gran novela de terror y aventura

    1. Hola Jaume, aunque abrir la caja de los recuerdos de la mili tiene sus riesgos, te diré que es un placer compartir testimonios como el tuyo.
      Un cuarto de siglo separan nuestras experiencias entre los muros del Cuartel de Santiago y los barracones de La Mola, y aunque la escasez cuartelaría de los años 80, poco tendría que ver con las penurias extremas que vosotros vivisteis, el sentimiento que ambos compartimos deduzco que fue similar.
      Yo tras un breve paso por aquel economato, en el que las practicas seguían siendo un tanto peculiares, cambie mi destino por el de chófer y acompañante del coronel, y así a golpe de Usia pague aquella pena que nos imponían como servicio a la patria.
      He de decirte que el testimonio que das de los presos y el penal en funcionamiento es de un gran valor.
      Es muy poca la información que en el universo de internet, donde parece que cabe todo, se puede encontrar de lugares olvidados como este que permanecen vivos en el recuerdo de muy pocos.
      un abrazo.
      Luis.

  5. Apreciado Luis, en mi anterior misiva te comenté que había relato para una novela, cada vez estoy mas convencido de que algún día la escribiré, ten presente que la mayoría de los mandos que tuve que sufrir, habían hecho la guerra, y si sabes un poco de la historia de Menorca en los años de la guerra, sabrás que el golpista general, nunca pudo tomar la isla, tuvieron que ser los británicos que haciendo de valedores de Franco, mandaron el Crucero Devonsay al puerto de Mahon en donde negociaron la rendición, embarcaron a los principales responsables políticos, la Republica salió por Mahon y por el puerto de Ciutadella entraron los de Franco, al poco empezaron los fusilamientos en La Mola.
    El cariño que le tenia a la única tierra que no pudo conquistar por las armas, hizo que durante muchísimos años toda la isla fuera prácticamente una prisión, los mandos, mayormente eran oficiales y suboficiales castigados, la mayoría venían de áfrica, su carácter dejaba mucho que desear.
    Una pequeña anécdota, el cine, (que es un teatro de Opera de la época Inglesa) estrenaban el «Desembarco de Normandia», los de Víveres queríamos verla, dado que ntro horario en la Pl. de la Explanada nunca se sabia cuando acabábamos, era normal que llegáramos al cuartel con las puertas cerradas. Nos fuimos al cine, la película estaba empezada, cogimos entradas de palco, nos sentamos con una familia, a media parte se encienden las luces y la familia que estaba con nosotros (11 de la noche) eran el general, su mujer y su hija, nos quedamos helados, íbamos de uniforme, cuando se apagan las luces, salimos por piernas sin decir nada al General, llegamos al cuartel y suponíamos que nos esperaban, nada de nada, al día siguiente la mujer del General viene a comprar a Víveres, no nos dijo nada, evidentemente nos había conocido, se supone que como era ella la que mandaba en la isla, no consideró mandarnos al calabozo.

  6. Maravilloso el relato. Yo estuve en Menor a desde noviembre del 86 hasta octubre del 87,en la Policía Militar.. Y recuerdo ir a buscar o escoltar a los soldados al puerto, por lo tanto igual hasta te recoji a ti!! Ja ja ja ja. Muchas veces fui a la mola, demasiadas. La primera vez que vi las celdas se me cayo el alma a los pies y más cuando tuve que llevar a un soldado hasta que lo mandaran a la prisión de Palma.
    Respecto a la mili… Nadie o a la mayoría no nos gustaba pero yo personalmente no me puedo quejar, me quedo con los buenos ratos.
    De Menor calidad, que decir! La quiero con locura.

    1. Probablemente tu eras uno de los que nos esperabas cuando bajamos acojonados como pardillos de aquellos barcos de la Transmediterranea.
      A ti ya te quedaba poco.
      Como bien dices hay que quedarse con lo bueno de aquellos días y con el encanto de un lugar tan especial como Menorca.
      De la historia de La Mola entonces poco supimos porque nada nos contaron, pero no cabe duda,de que un poquito de nosotros también quedo entre aquellas piedras, testigos mudos de tanta tragedia.
      Un abrazo Julio.

  7. Buenos días, mi nombre es Marc de Benito y llevo unos años investigando la matanza de oficiales acaecida en La Mola el 3 de agosto de 1936. Me gustaría tener contacto privado con el autor del texto o con cualquier persona interesada, a fin de intercambiar información sobre el tema. Mi correo electrónico es marcdebenito@gmail.com

    1. Hola Marc.
      No tengo inconveniente en que hablemos por email, pero yo realmente no te puedo aportar nada de ese suceso en concreto. En la entrada de mi blog quise dar una idea general de lo que esconde la Mola ligándola a la experiencia personal que yo tuve, los datos que aporto son los que están publicados y a los que se puede acceder por internet.
      Sería muy interesante profundizar mas en el hecho concreto que tu investigas porque no cabe duda de su relevancia y al margen de las especulaciones que se puedan hacer sobre como se sucedieron los acontecimientos seria muy interesante conocerlos con el adecuado rigor histórico.
      También sería muy interesante conocer cual fue la realidad que se vivió en el penal después de la guerra, porque de esa época no se encuentra ningún tipo de dato en la red, y experiencias como la que cito al principio del relato quedaron para siempre olvidadas en la memoria de los que sobrevivieron.
      Un saludo.
      Luis.

  8. Hola a todos, Yo hice el servicio militar de junio del 86 a mayo del 87 en el regimiento Mahón 46. A diferencia de la mayoría soy menorquín, pero no voluntario. Hace unos años mi padre enfermo y tuve que pasar muchas noches en el hospital. Para matar el tiempo empecé a escribir mi experiencia militar, en 25 capítulos narro mis aventuras y la de mis compañeros, nos sucedió de todo, bueno y malo, alegre y triste. Por si alguien le interesa hay unas cuantas fotos de aquellos dias. Esta escrito en catalan.http://vicentpuntdemira.blogspot.com.es/2011/04/camins.html

    1. Hola Vicent.
      Un placer leer tu relato en capítulos que acabo de devorar. Con los inconvenientes de una terrible traducción de google he podido volver a traspasar las puertas de aquel vetusto cuartel de Santiago en el que tantos miles de chavales dejamos un poco de nuestras vidas.
      Hay pocas cosas como la mili por la que tantos pasamos y por la que tantos vivimos de una manera diferente. Me ha gustado compartir la experiencia desde los ojos de un menorquin que recuperaba su vida prácticamente cuando yo, un burgalés, no tan chaval, llegaba acojonado y cabreado a tu isla porque había perdido su libertad.
      Yo llegue allí realmente tarde, con casi 25 años, un titulo universitario y una vida prácticamente hecha, teniendo que abandonar un proyecto empresarial que ya estaba en marcha, llegue realmente cabreado.
      Por eso al principio lo pase muy mal y poco veía de bueno en tu tierra, al final he de confesarte que me fui enamorado de Menorca y con la sensación de que de alguna manera siempre estaría conmigo.
      Dos veces he vuelto, una en el 90 con mi mujer y otra hace unos años con mis hijos, ya nada era igual, pero no te podría explicar lo que sentí al pasar por las puertas de aquel abandonado y fantasmagórico cuartel.
      Coincido plenamente con la reflexión que haces en el epilogo de tu historia, dejando a un lado las armas y desde el mas profundo sentimiento de rechazo a aquella retrograda organización militar de la que nos obligaron a formar parte, cuanto bien podría hacer a la generación de nuestros hijos formar parte de un colectivo que les enseñara lo que hay mas allá de sus vidas cómodas y seguras.
      Muchas serían las anécdotas que podríamos compartir y que he revivido contigo pero como no podemos convertir esto en » historias de la puta mili», solo te diré que yo por un golpe de suerte me convertí en el chófer de aquel Coronel, de cuyo nombre no me acuerdo y que hoy me has descubierto que perteneció a la División Azul.
      Un abrazo.
      Luis.

  9. Creo por lo leido aquí que la historia de mi prestación en la mili sera la que hace mas años sucedio ,cometi el error de presentarme voluntario con solo 17 años recien cumplidos el campamento empezo el uno de julio de 1964 y fue durisimo no habia apenas agua y la comida dejaba mucho que desear,me acuerdo que los quintos procedian en su mayoria de Valencia y nos llamaban a los Menorquines polacos pero no recuerdo ni una sola pelea entre nosotros con algunos de estos quintos llegue a tener una buena amistad especialmente con uno de Alcira que se llamaba José Valles Montellanos y que se cambiaba la ropa de paisano en mi casa cuando teniamos libre,hace ya muchos años que no se nada de el,era una buena persona espero que este bien,conozco muy bien todos los rincones de la fortaleza ya que me ascendierón a cabo y preste casi la totalidad de la mili en artilleria donde estan los famosos cañones del 38,el capitan de dicha bateria se llamaba D.Juan Emaldia Enrique y no era muy dado a conceder parmisos de fin de semana solamente el Domingo y ha dormir a la bateria,por tal motivo estuve mas de un año y medio sin poder trabajar y como consecuencia no pude ayudar a mi familia que buena falta le hacia,no siento rencor hacia nadie lo pasado pasado esta pero de la mili francamente no guardo muy buenos recuerdos.

    1. Gracias por tu comentario Pedro.
      Si yo llegue 20 años después que tu y la experiencia fue dura, cuesta imaginar las condiciones de vuestra vida en aquella España que apenas había sacado un poco la cabeza de la miseria.
      Los recuerdos mejores y los que vuelven a veces con el paso del tiempo son los de los compañeros que compartieron con nosotros aquellos momentos y los que normalmente se quedaron allí perdidos entre los muros de nuestra memoria.
      Un abrazo muy fuerte de un castellano que también pudo conocer algún buen amigo menorquín y que se llevó en el corazon, para siempre, un trocito de vuestra preciosa isla.
      Luis.

  10. Saludos a todos….Yo hice la mili en Menorca en el 1969/70. Concretamente en el que creo ahora es museo mulitar. En mi época Regimiento Mixto de Artilleria num 92. Hay una historia que he intentado recuperar pero que no he visto reflejada en ningun escrito de los que corren sobre la historia de la Mola y me voy a expicar.
    Como decia, yo estaba en artilleria de este cuartel y concretamente en la USTM, alli estaban el capitan y los oficiales, suboficiales. Bien yo disponia de muchas horas solo, por lo que me gustaba leer y un dia «chafardeando» carpetas descubri un informe que hablaba de un accidente ocurrido en uno de los cañones Vickers 381 de la Mola….allí hablaba creo recordar de 17 muertos…bien, como tenia buena relación con un Brigada le pregunte y sin ningun problema me explico la historia.
    Al parecer mientras se realizaban unas pruebas en uno de los cañones, uno de los ascensores que subia la munición..se produjo una deflagración al inflamarse la carga de disparo los que produjo estas muertes…..Este brigada me explicada que el traslado con la «falua» al hospital que habia en la isla del Lazareto a varios de estos heridos que no murieron en el acto sinó se quedaron sin piel totalmente desfigurados..me decia que era una imagen «dantesca» algunos podia hablar y decian que se iban a morir….Esta es una historia que nunca he podido olvidar…..he buscado información pero «esta oculta»…
    Saludos
    AntonioFC

    1. Terrible historia Antonio,
      Cuantas esconderán aquellas piedras por las que pasaron tantos miles de compañeros en silencio.
      Los datos de una barbaridad como esa dormirán en algún archivo militar y parece mentira que a pesar de los años oscuros en los que tuvo que suceder no se puedan encontrar reseñas en las noticias de la época.
      Desde luego es un tema para investigar.
      Gracias por compartirlo.
      Un saludo.
      Luis.

    2. Yo estube en el 87, aunque era de infanteria estuvimos en la mola de instrucción varias veces, vimos los cañones ( menudos pepinos ) un sargento nos conto esa misma historia, asi que supongo que era verdad.
      P.d. el Seat 600 de camuflaje que tenian era una pasada

    3. El accidente relatado se refiere a uno de los cañones del 38,1 de la bateria de Llucalary producido en el año 1953, no de La Mola.. Si estuvo en el año 69-70 en la USTM , era el año que estuvo de Coronel un mallorquin D. Rafael Pons Massot y de jefe del parque y servicios de polvorines y mando de Municionamiento del Regimiento , que incluia la USTM el comandante D.Juan Emaldia

    4. Hola Buenas noches Antonio, estoy leyendo apasionadamente todas las historias, que se cuentan en este block, la verdad son grandes recuerdos. yo conozco muy bien la fortaleza de Isabel Segunda ( La Mola) te quejo una información, vital, a lo que tu as comentado, sobre la tragedia del cañón Vickers del 38 de la batería de costa de Llucalari. No la Mola. Tragedia en la Batería de Llucalary (26 junio 1953)
      𝗟𝗹𝘂𝗰𝗮𝗹𝗮𝗿𝘆,𝟮𝟲 𝗷𝘂𝗻𝗶𝗼 𝟭𝟵𝟱𝟯,𝟭𝟮:𝟭𝟱 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀

      Pasaban 15 minutos del mediodía del 26 de junio de 1953 cuando la décima Batería del Regimiento de Artillería de Menorca se encontraba dispuesta a realizar un ejercicio de fogueo con el cañón Vickers del calibre 38,1 en Sant Llorenç de Llucalari.
      Se trataba de una práctica habitual dentro del proceso de instrucción de los reclutas en una calurosa mañana de verano.
      Segunda pieza de 38,1 cms
      El citado ejercicio consiste en un único disparo, estando el personal de las dos piezas en una para presenciarlo.
      En el interior de la 2ª pieza se encuentran el Capitán de la Batería, dos Tenientes, tres Suboficiales, el Maestro Ajustador y el personal de tropa correspondiente a su servicio, doblados todos los puestos por verificarse este único disparo de fogueo y tener que ser presenciado por toda la Batería.

      Se esta procediendo a elevar desde los repuestos inferiores de la pieza a la cámara de tiro, mediante el atacador hidráulico, los saquetes de pólvora que deberán impulsar el proyectil en el disparo.
      En ese instante se produce la deflagración accidental de la carga de proyección que estaba siendo izada; probablemente al haberse rasgado una de sus envolturas, desparramándose la pólvora negra por los mecanismos del ascensor y haber entrado en fricción con ellos.
      El citado ejercicio consiste en un único disparo, estando el personal de las dos piezas en una para presenciarlo.
      En el interior de la 2ª pieza se encuentran el Capitán de la Batería, dos Tenientes, tres Suboficiales, el Maestro Ajustador y el personal de tropa correspondiente a su servicio, doblados todos los puestos por verificarse este único disparo de fogueo y tener que ser presenciado por toda la Batería.

      Se esta procediendo a elevar desde los repuestos inferiores de la pieza a la cámara de tiro, mediante el atacador hidráulico, los saquetes de pólvora que deberán impulsar el proyectil en el disparo.
      En ese instante se produce la deflagración accidental de la carga de proyección que estaba siendo izada; probablemente al haberse rasgado una de sus envolturas, desparramándose la pólvora negra por los mecanismos del ascensor y haber entrado en fricción con ellos.
      La nube de fuego y gases, que se origina entre la puerta estanca y la cámara de tiro, casi a medio camino del recorrido, en una fracción de segundo escapa por todas las trampillas y rendijas que la rodean, produce un rápido rebufo inferior que llega hasta la base del ascensor y, con un devastador efecto soplete, la llamarada se dirige hacia la superficie en busca de oxígeno y expansión; así ocupa rápidamente todos los niveles que hay a su paso y aumenta de tamaño a medida que encuentra más aire con que alimentarse; finalmente llega al piso superior, a la cámara de tiro, donde también produce la fatal deflagración de otros tres saquetes correspondientes a una carga supletoria.
      La bola incandescente, convertida ahora en gigantesca, abrasa todo lo que halla y, cuando lo ha consumido, súbitamente desaparece.
      El incendio ha durado una fracción de segundo y ha dejado tras de sí a veintitrés hombres muertos y ocho heridos (Nota *1) .
      Sobrevivieron al accidente un Teniente, un Sargento que resultó ileso, el Maestro Ajustador y los pocos artilleros que se encontraban en las cámaras de municionamiento más inferiores y laterales.
      Daños del material: Al no tratarse de una explosión, la deflagración y su llamarada produjeron quemas superficiales de las instalaciones eléctricas, telefónicas de la cámara de tiro, pequeñas averías en los tubos de presión y quemado de toda la
      pintura interior de la cámara así como de todos los elementos metálicos de la misma.
      En el momento del suceso se encontraban en el exterior de la pieza, en sus puestos, el Teniente Coronel 2º Jefe de Instrucción y el Capitán Jefe Acctal. del Grupo con su respectivo personal, el médico civil contratado y el capellán.
      Rápidamente se dio aviso al pueblo y fue prestada la ayuda que se pudo. Bueno que tostón te he pasado, pero es la verdadera historia. Un saludo desde Menorca.

      1. Hola Jose.
        Me alegro de que mi blog te haya servido para viajar en el tiempo.
        En cuanto a la terrible historia de la batería de Llucalary, gracias por enviarle a Antonio el detalle del terrible suceso.
        Casualmente la semana pasada regrese de pasar una semana en Menorca, un lugar al que he vuelto varias veces desde aquel 1987 en el que fui un isleño forzado vestido de verde pero que hacia 15 años que no visitaba.
        No pude evitar pasar por delante del ruinoso cuartel de Santiago en Mahón, con el corazón encogido y también me acerque a Es Castell, ya que no lo conocía y de paso entre al que hoy es Museo militar, en su día cuartel de artillería donde Antonio hizo la mili.
        Para mi sorpresa además de la última bandera de mi regimiento, el Mahón 46, hay una sala dedicada a Llucalary, donde se exponen lo poco que queda de los mecanismos de tiro de la batería y además se explica el accidente con material gráfico y fotos de los funerales de aquellos muchachos que no pudieron volver a la península.
        Si un día pasáis por allí vale la pena pasar a recordarlos.
        Un saludo.
        Luis.

  11. Hola Antonio.
    Aunque parezca mentira casi todo está en internet.
    Investigando un poco he encontrado este testimonio que describe con precisión lo que sucedió el 26 de junio en la batería de Llucalary de Menorca, en el terrible accidente perdieron la vida 23 personas y hubo ocho heridos.
    Sin duda es el suceso del que tu tuviste noticias años mas tarde.
    La narración es impresionante y es significativo que el autor la haya publicado hace poco mas de un año en diciembre de 2016, como homenaje a aquellas victimas un tanto silenciadas que se produjeron aquel fatídico día.
    Espero que la narración pueda completar la historia que toda tu vida te ha acompañado.
    Gracias de nuevo por compartirla.
    Luis.

  12. Muchas gracias por la información…describe claramente como ocurrió el accidente y lo dramatico que debió ser. Yo relataba como ocurrido en la Mola pero parece que fue en LLucalary. Seguramente mi memoria ya falla..casi hace 50 años. De Llucalary tengo algún recuerdo…de unas maniobras de artilleria…recuerdo ir en una falua remolcando un «blanco» a unos mil metros y a una 15 millas de la costa mientras desde Llucalary desparaban cañones de 152mm y yo desde una emisora trasmitia si no llegaban los disparos o si se pasaban….recuerdo tambien que hacia bastante mala mar y, menos el patron de la falua, un comandante y yo todos los demás (3) estaban vomitando mareados…el comandante toda toda su «pasión» era pescar al «curry» (arrastre), en la barca y yo tenia que ayudarlo cogiendolo por el cinturon para que no se fuera al agua debido a su entusiasmo….
    Yo tengo muy buenos recuerdos de la mili…..
    Otra anecdota curiosa….en el hospital no habia banco de sangre y en el cuartel pedian voluntarios y yo que he sido donante desde los 16 años…me apunte con otros dos compañeros..esto ocurrió en el año que estuve, en dos ocasiones en la primera no pasó nada pero en la segunda me hicieron una transfusión directa en vena a la mujer de un comandante que sufria una enfermedad……esto me proporcionó un mes de permiso…..en fin muchas anecdotas…

  13. Hola, me llamo Juan Jose Rojo, jajaja estoy viendo la foto que esta el comentario del verano de 1987 y jajaja esa foto esta hecha en el puerto de barcelona de regreso de maniobras en san gregorio y si la memoria no me falla, creo que os la hice yo, vosotros estáis en la 1ª de fusileros, yo estaba en la plana mayor. jajaja en cuanto he visto la foto lo he recordado, incluso vuestras caras no me resultan extrañas. Recuerdos a todos los que:
    Un 29 de septiembre petate se repartia
    el 5º del 87 para las baleares partía ….

      1. si casi nos metemos en Barcelona, yo estaba en transmisiones, abriendo el convoy. Yo me incorpore al Mahon 46, 5 dias antes. Era el más bajo del cuartel, estuve en la lavanderia de ropa. Iva muchas veces, al bar la bombilla.

  14. Mi abuela me dijo: hijo mio, que no te toque Mahon. Yo la pregunte ¿por que?, y me contesto que habia una carcel de las malas,
    Como no podia ser de otra manera me toco Mahon y hacer la instruccion en La Mola,
    En su momento fue duro , recuerdo acabar los dias deseando llegar a dormir.
    Un saludo a todos. 3º del 87, Plana Mayor.

    1. Así era, en la memoria de tu abuela resonaba como en la del abuelo de mi amigo Jose, ese oscuro nombre de Mahón.
      Nosotros llegamos allí ignorantes de aquel triste pasado y nos fuimos sin conocerlo porque nadie nos lo contó, pero con una parte de nuestra vida que allí dejamos para siempre.
      Estoy seguro de que coincidimos en aquellos días de exilio menorquin, porque yo llegue a Mahon en el verano del 87, así que quizás hasta nos arrastramos por la Mola juntos.
      Un abrazo muy fuerte, Francisco.

      Luis.

      1. Veo que nadie os contó la salvajada del 3 de agosto del 36. Mientras paseaban por el patio más de cien oficiales, los suboficiales gubernamentales abrieron fuego de ametralladora. Murieron todos, salvo dos que se refugiaron a tiempo. Por aquella matanza el Gobierno republicano no persiguió a nadie. Carpetazo. Algo así como con la matanza de más de cien oficiales en el mar, junto a Cartagena, en los barcos Río Sil y Vapor España. No tenemos suerte en este país con la República.

    2. Hola Francisco, eres del 3º/87, yo soy del 5º/87 también en la plana mayor. Podrias ser tu uno de mis bisagras?. Jajajaj no se si recordaras, que me incorpore 3 días antes, que los de mi remplazo. Era el mas bajo de la compañía. Yo tambien recuerdo, la instrucción en la mola. Y a pocos días de la Navidad. No recuerdo cuantos días fueron, pero mi pobre madre, estuvo hablando con el capitán de la G.C. del pueblo, para saber de mi y le dijeron, que no podía hablar conmigo. Pobre, que apuro. Y yo, tan contento, por fin estoy buscandome la vida. Desde entonces, sigo buscandome la vida. A pesar de todo, la isla me gusto. Robe, una copia a escala 1:20.000 de todos los mapas de la isla. Tengo pensado ir a la isla, hay veces que hecho de menos, la puta isla (perdón por el taco). Me despido de ti con un saludo bisagra.

  15. Estimado Magancontenedores:
    Tengo en proyecto iniciar la investigación del último cabo suelto de un luctuoso asunto que, en su día, marcó en parte a mi familia.
    Se conoció como «El Crimen de Galisancho». Si no lo conoces, una de las mejores referencias en la red, está en el blog «Entre el Tormes y Butarque» https://www.entreeltormesybutarque.es/search?q=galisancho
    En consecuencia el apodado Tapiero, según los tesmonios familiares acabó en Mahón, y yo supongo que en La Mola, ya que parece que se fugó en un bote hasta un barco cercano.
    La conmutación de la pena de muerte fue publicada en la Gaceta de Madrid del sábado 11 de diciembre de 1897; así que si no pasó por otra penitenciaría, debió ingresar en diciembre de ese año o a primeros del siguiente en ese penal. Al parecer tuvo correspondencia con uno de sus hermanos desde el continente americano en años posteriores.
    El primer paso sería verificar si efectivamente estuvo allí preso, y la fecha de su fuga. Por esto, viendo que tienes referencias del sitio y el interes que demuestras y transmites por los temas históricos, me dirijo a ti por si tuvieses conocimiento de si en La Mola existiese un archivo accesible donde consultar este asunto.
    Encantado de leerte y de compartir afición por la historia.
    Saludos.
    Leandro Sierra
    leasierra(arroba)gmail(punto)com

    1. Hola Leandro.
      Gracias por acercarte a mi blog, no conocía la triste historia del crimen de de Galisancho, reflejo de aquella época en una España terrible y oscura.
      Siento no poder ayudarte porque realmente no tengo conocimiento de donde se podrán encontrar los archivos del Penal de la Mola.
      En mi relato intento contar a través de mi experiencia personal, que me acerco a Menorca en los años 80, la historia de aquel lugar que hoy se visita como una atracción turística y que poco recuerda los terribles padecimientos que sufrieron los que allí estuvieron recluidos.
      El penal, que cerró a finales de los 60, ya era una ruina cuando yo estuve allí vestido de militar y es imposible que se conserve cualquier tipo de documento in situ, y más de la época a la que tú te refieres.
      La cárcel fue de carácter militar, aunque también se utilizó para algunos civiles, como el que tu citas.
      Yo supongo que en el Ministerio de Justicia tiene que haber alguna relación de presos condenados y destinos, o bien en algún archivo Militar tiene que haber alguna sección de penales, pero yo, lo desconozco.
      Lo que resulta curioso es que en internet no se encuentren apenas datos de La Mola como penal, solo citas puntuales. Pero apenas se habla de el y es imposible encontrar algún dato ni de la época que te interesa ni de la posterior a la Guerra Civil en la que volvió a tener un triste protagonismo.
      Espero que tengas éxito en tu trabajo y consigas atar los cabos de tan triste historia, mas tratándose de un tema familiar.
      Un abrazo.
      Luis Magán.

  16. Muchísimas gracias Luis:
    Ya me has ayudado; supe del nombre de La Mola por tu blog al poner como búsqueda penal de Mahón.
    En pocos meses, cuando pase a retiro, iniciaré la investigación «físicamente». Mientras tanto, vía telefónica o por la red, haré una lista de las puertas dónde llamar.
    Efectivamente no hay muchas referencias en la red de La Mola, y de ellas la que mejor parece retratar un cuadro retrospectivo de su historia, mientras cuentas tus vivencias, es este blog. Por ello te quedo muy agradecido y tienes un asiduo visitante más. Ya he disfrutado algún buen rato buceando en él.
    Un abrazo.

  17. Magnifico trabajo, he disfrutado de su lectura, siendo menorquin y voluntario de Artilleria 92, entre enero de 1969 y Agosto de 1970, tuve oportunidad de pisar el suelo de la Mola unos dias al regresar del CIR 14 de Palma de Mca., hasta mi destino definitivo en Favaritx, no legué a ver a los corrigendos, no sé si habia o estaban en Illetas. Ya habia estado en 1964 en la jura de bandera de un primo mio. De lo mejor que he leido, gracias. Antonio.

    1. Hola soy EUSEBIO SAUMELL VERGES de RUBI, estuve en GOBIERNO MILITAR en la quinta del 65 /66, estaba de chofer con el teniente coronel y general y visitaba mucho la MOLA con ellos. Me gustaría saber si os acordáis de mí.
      A la espera de vuestros comentarios.

  18. hola a todos,yo soy de la isla y me toco ir a la mola en el 3er reemplazo del 90,estuvimos 1 mes alli de instruccion hasta la jura de bandera en el cuartel santiago,creo recordar que fuimos los ultimos en estar alli,luego la mola cerro sus puertas.Ahora es un museo e incluso reservan para bodas de alto copete,quien nos lo iba a decir jejejeje,saludos a todos

  19. Soy médico del Ministerio de Sanidad,he realizado diferentes reuniones en el lazareto de Mahón,al lado de la Mola.y siempre me ha intrigado la Fortaleza de La Mola.me parece una historia interesante.En el lazareto,escondida hay una placa del asesinato del capellán del mismo en Nov. del ´36.Sirvan estas líneas de recuerdo para aquel santo que seguramente estará en estos momentos en La Gloria.R.I.P.

    1. Los muros del Lazareto, estan hechos con las piedras recuperadas de la destruccion del fuerte Ingles «Melbrouk», se dice que españa destruyo el fuerte para que los ingleses no pudieran ocuparlo de nuevo, luego se dieron cuenta de que la isla quedaba a merced de cualquiera, la «gran» Reina Isabel II ordenó la construccion de la fortaleza de La Mola a la otra orilla de la entrada al puerto. Se trata de una enorme y carisima construccion militar que antes de acabarla, no servia para nada, el arma de artilleria havia evolucionado y no resistirian un ataque. Nuevo gasto inútil, compraron los cañones Vikers a inglaterra, en Menorca instalaron dos, ya se habian perdido las colonias de Cuba Puerto Rico y Filipinas, abandonaron Las Marianas y vendieron a Alemania la isla de Guam.
      Como vemos la historia del ejercito español, da para mucho, un ejercito que debiara de defender a sus ciudadanos y que lamentablemente tiene mas historias de sometimiento y terror.
      Los fusilamientos por incontrolados en el año 36 en «los Freus» (entrada de la mola) no se pueden justificar, pero teniendo en cuenta el contexto, aquellos militares se alzaron en armas contra el gobierno legal de La republica, en principio quedaron detenidos en La Mola, las noticias que se recibian de Mallorca, en donde los sublevados estaban fusilando a militares y civiles defensores de La Republica, encendió la mecha de incontrolados, el Brigada Marques, acabada la guerra fué fusilado en los fosos de la fortaleza.

  20. Soy del 8°del ’84. Llegue a La Mola desde el cir 14. Alli hicimos 15 dias de instruccion y luego como estudie makinas herramientas me mandaron para el destacamento de los 38’1/45.
    6 artilleros, un cabo y un cabo primera.
    Y alli estuve un año. No fue malo, pero muy lejos de casa.
    Saludos desde Viveiro/Lugo.

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