[CRÓNICA CULTURAL] El importante papel del espionaje en la Primera Guerra Mundial

Los cuatro ponentes mostraron al público en esta mesa redonda un punto de vista diferente en referencia a la Primera Guerra Mundial, donde los espías eran los verdaderos protagonistas.

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Fernando Rueda, Javier Santamarta, Rafael Fraguas, Javier Sanmateo, Isaac Peral muy implicados en la mesa redonda.

Este año se celebra el Centenario de la Primera Guerra Mundial, una guerra que afectó a escala mundial a todos los sectores de la sociedad y donde no pueden quedar fuera los espías, protagonistas de esta mesa redonda. El pasado 5 de diciembre tuvo lugar en el Ateneo de Madrid una interesante conferencia donde los cuatro ponentes, en un primer momento, pusieron al público en contexto para luego dar paso al momento de observar la guerra desde otra perspectiva totalmente diferente a la que nos muestran los libros de historia.

Llegué a la Sala Nueva Estafeta a las 19:15, quince minutos antes de que comenzara la mesa redonda para poder observar cuánta gente había antes de la hora. Todavía quedaban muchos asientos vacíos pero, a medida que pasaban los minutos, se iban llenando a mayor velocidad. Cabe decir que, los participantes de la charla son periodistas e historiadores y su pasión es mostrar al público aquellas cosas que conocen para poder enseñar otra parte de la historia que muchos desconocen.

Sin títuloLa hora del comienzo se acercaba y, la mayoría de los presentes eran personas de avanzada edad, incluso algunos eran conocidos de los conferenciantes. A  pesar de que estuvieron sentados en una mesa algo pequeña, los ponentes pudieron apañárselas a la perfección a la hora de distribuir correctamente los documentos de apoyo para poder deleitar al público con su conocimiento. Una vez que el silencio predominaba en la sala, el primero de ellos tomó el micrófono y se dispuso a hablar.

Rafael Fraguas fue el primer ponente, que se encargó de acercar al público a la Gran Guerra, contextualizándola y explicando los acontecimientos básicos junto con el papel que jugó España en la gran contienda para que el público, callado y atento, pudiera situarse. Mata Hari, famosa bailarina y actriz, condenada a muerte por espionaje en la Primera Guerra Mundial, fue una de las protagonistas de la primera parte de esta conferencia.

A medida que el encuentro avanzaba, los asientos se iban llenando y el segundo ponente, de origen británico, comenzó su turno afirmando que no se puede hablar, hoy en día, de dos guerras mundiales, sino que hay que hablar de una única guerra. Éste recurre a anécdotas personales con la finalidad de hacer más cercana la guerra y cuenta al público que su tío abuelo desapareció en la misma y que el único recuerdo que tenía de él era un simple medallón.

Javier Santamarta, el tercer ponente afirmó que el tema más importante de la Primera Guerra Mundial fue la existencia de dos tipos de espionaje: el controlado por el Estado y el espionaje libre o metaespionaje. El público continuaba callado mientras las anécdotas sobre espías impregnaban la sala y la vida de éstos se convertían en los verdaderos protagonistas de la mesa redonda.

IMAG3274Una vez que cada uno de los participantes comentó su punto de vista sobre el asunto a tratar, el micrófono se fue alternando para generar un pequeño debate entre ellos hasta que llegó el momento en que el público tuvo la palabra. Cabe decir que, como en todo, cada persona tiene su propia opinión sobre estos asuntos y es muy difícil crear una única conclusión cuando existen diversas ideologías y puntos de vista diferentes.

El primero en preguntar fue un señor que, al principio, calmado, comentó aspectos de la Iglesia y su protagonismo en la contienda, hasta que se vio alterado y empezó a elevar la voz debido al hecho de que los ponentes no habían defendido su misma opinión. Después de éste, otro hombre del público, enfurecido, comenzó a insultar a los cuatro participantes por la misma razón hasta que, uno de ellos, remarcó que el Ateneo es un lugar de debate donde se deben guardar las formas, consiguiendo eliminar la tensión del público.

Después del malentendido, las preguntas continuaron de manera más relajada hasta que se puso punto y final al encuentro. La hora y media que duró fue una clara demostración de que hay factores relevantes y no tan conocidos que también participaron en la Gran Guerra de algún modo y que, la delicadeza al hablar de temas tan importantes, ideológicamente hablando, tiene que ser un punto que no se debe obviar en estos encuentros.

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