KURDOS, LA ESPERANZA DE OCCIDENTE

1En estos tiempos en los que el horror se ha instalado en nuestras casas con imágenes atroces de verdugos enmascarados decapitando sin piedad a hombres indefensos cuyos rostros recuerdan demasiado al que vemos todas las mañanas cuando nos cruzamos con nuestro vecino, una palabra, el nombre de un pueblo, se repite con frecuencia utilizado como bálsamo para nuestra tranquilidad y como solución para parar tanta barbarie, KURDOS, ellos serán los que van a luchar y parar con nuestra ayuda a los salvajes islamistas que nos amenazan y que parecen haber salido de la nada.

El gran jefe americano, mientras promete a su pueblo que no volverá a cometer el error de mandar a morir a más jóvenes yankees a aquellas inhóspitas tierras, pone toda su confianza en los valientes guerrilleros peshmergas (“aquellos que luchan contra la muerte”), a los que él y sus aliados van a dotar de todo el armamento que sea necesario (España, hace unos días ha mandado un montón de cascos y chalecos antibalas),mientras los aliados occidentales utilizarán sus sofisticados medios para matar desde la distancia con sus drones y sus cohetes de largo alcance.

Con una guerra quirúrgica acabaremos con el peligro que amenaza la estabilidad mundial.

Dejando a un lado el grado de hipocresía evidente cuando se intenta presentar un terrible problema creado por la mala gestión de los que lo intentan solucionar, hoy me gustaría centrarme en la figura de ese pueblo que es el que ahora sufre directamente las dramáticas consecuencias y que es el que está dejando su vida en la lucha contra uno más de los enemigos con los que se ha enfrentado en el último siglo. 2

Los Kurdos, un pueblo sin nación repartido entre varios países y cien veces traicionado. Originarios de la región montañosa del Kurdistán, al suroeste de Asia, hoy su población se haya distribuida principalmente entre Siria, Iraq, Turquía e Irán. Son entre 55 y 60 millones de personas y también existe una numerosa diáspora en Europa Occidental, principalmente en Alemania, Reino Unido y Suecia.

La primera gran afrenta al pueblo kurdo se produjo al finalizar la Primera Guerra Mundial. En principio con la derrota y descomposición del Imperio Otomano el pueblo kurdo, que en la contienda había apoyado a los aliados, obtuvo un relativo reconocimiento al conseguir que en el Tratado de Sevres se reconociera su independencia. Aunque los territorios que se le concedían en la creación del futuro Kurdistán dejaban fuera muchas de las tierras en las que vivía buena parte de su población, el pueblo kurdo a partir de 1920 estuvo a punto de constituirse en una nación.

Pero en su camino se cruzó la fuerza del nacionalismo turco, mayoría étnica de la península de Anatolia, que se impuso sobre el resto de las minorías y una vez derrotados sus mayores enemigos, los griegos, constituyeron la República Turca que ante el temor de que pudiera pasarse al campo soviético fue reconocida por las potencias occidentales rápidamente.

El 24 de julio de 1923, en Lausana, se reconoció el Estado Turco y se dividieron los territorios de los kurdos, sin respetar el Tratado de Sevres que no se había llegado a ratificar por los países firmantes.

3A partir de entonces, las insurrecciones kurdas han constituido un problema latente en Oriente Medio, con levantamientos en Turquía y con enfrentamientos en Iraq e Irán a lo largo del siglo XX.

En 1978, Abdullah Öcalan, funda el partido de los trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado una organización terrorista en Turquía, y se comienzan a realizar atentados que van convirtiéndose en ataques guerrilleros desembocando en una guerra abierta en 1984.

Entre 1975 y 1991 se produce un enfrentamiento continuo entre los kurdos y las fuerzas armadas iraquíes, que tiene uno de sus momentos más dramáticos cuando el ejército de Sadam Hussein utiliza armas químicas contra la población civil causando auténticas masacres, poco importó entonces la situación del pueblo kurdo.

Tras la primera Guerra del Golfo en la que Estados Unidos acudió en ayuda del rico Emirato de Kuwait, los kurdos se levantaron con más fuerza contra el dictador Sadam, con la esperanza de conseguir su libertad con el apoyo de los aliados occidentales. Pero los americanos una vez recuperado el territorio Kuwaití se detuvieron en la frontera y no impidieron que el derrotado ejército iraquí reprimiera sin contemplaciones las revueltas kurdas, una vez más quedaron abandonados a su suerte.

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Fue años después, cuando de nuevo los intereses americanos volvieron a estar en juego, cuando los ojos se volvieron hacia ellos. Ya desde 1998 la CIA desplazó a hombres a la zona del Kurdistán iraquí, para establecer un sistema de colaboración con los peshmerga lo que posteriormente fue fundamental en la segunda Guerra del Golfo y facilitó la derrota y posterior captura de Sadam Hussein.

Hasta hoy, el ejército americano ha seguido trabajando con ellos y facilitándoles armamento y entrenamiento profesional, ha constituido una fuerza de choque formada por hombres y mujeres que luchan en nuestro nombre pero que lo hacen por su vida y por su tierra.5

Cuando hoy veía por televisión cómo el ejercito turco golpeaba a los kurdos que después de dejar en los campamentos de refugiados a sus familias expulsadas por los yihadistas, trataban de volver a su tierra para luchar contra ellos, pensaba en la dificultad de parar el odio cuando la bola se echa a rodar.

Estos días hemos visto decapitar europeos y fusilar a cientos de kurdos e iraquíes, sin podernos imaginar siquiera las barbaridades que no hemos visto. Pero estos días hemos visto también cómo sutilmente se liberaban a cuarenta rehenes turcos y sin demasiado ruido las noticias hablan de que la financiación del Estado Islámico se hace mediante el petróleo que se vende en el mercado negro, un petróleo que sale a través de Turquía.

Quién les va a decir a los kurdos si consiguen la victoria que se detengan en las fronteras artificiales turcas o sirias. O simplemente les volveremos a abandonar, después de utilizarles como carne de cañón, porque el estado turco es demasiado fuerte para no tenerle de nuestro lado, aunque hoy con su potentísimo ejército vea las masacres que se producen desde la barrera.

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2 comentarios en “KURDOS, LA ESPERANZA DE OCCIDENTE

  1. Los curdos son utilizados por el IV Reich nazifascista Yankee para que se maten contra los terrorista que el mismo Reich entrena y financian es la forma que tiene el Reich para darle salida comercial a sus emporio armamentistico es su politica criminal propio de un decadente e inmoral imperio del cao los paracitos de la humanidad

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