CRIMEA, UN NOMBRE CON SABOR A GUERRA

1Estos días, un escalofrío recorre Europa y la sensación de falsa seguridad en la que los que habitamos estas tierras vivimos, se tambalea. El de Ucrania, en principio, es un conflicto más de los muchos que pueblan la tierra y que gracias a los medios de comunicación, cuando estallan, reclaman nuestra atención.

Pero, normalmente, van pasando a un segundo plano a medida que los intereses económicos o geoestratégicos lo aconsejan.

Así, sencillamente el mundo se desangra en Siria o Centroáfrica y nosotros miramos hacia otro lado. Pero Crimea es un lugar que, de repente, hemos puesto en los mapas y, sorpresivamente, hemos rescatado de los libros de historia.

En el convulso puzzle que conforma Europa, esta pieza olvidada ya tuvo protagonismo a mediados del siglo XIX. La Guerra de Crimea que se produjo entre octubre de 1853 y febrero de 1856, constituyó uno de tantos enfrentamientos surgido de las tensiones entre los decadentes imperios que, a pesar de su incipiente anacronismo, pugnaban por subsistir.

La disculpa utilizada para el enfrentamiento por parte del Imperio Ruso, fue la noble defensa de los valores más elevados que se encarnaban en los sagrados lugares. Guardián de la Iglesia ortodoxa, un Zar investido de derecho divino, quería protegerlos y arrancarlos de la dominación infiel que representaba el Imperio Otomano.

La realidad, ayer como hoy, eran los intereses económicos y lo que se buscaba con el enfrentamiento era conseguir una salida segura hacia el Mediterráneo, algo que impedía el Sultán Otomano al tener el control de los estrechos del Bósforo y los Dardanelos.

En aquella ocasión, anteponiendo a todo los intereses económicos, acudieron en ayuda de los turcos una coalición de países europeos, encabezados por los imperios británico y francés. Y la guerra que, en principio buscaba una salida al Mar Mediterráneo, se desarrolló casi exclusivamente en una península del Mar Negro, Crimea.

El tiempo y la ficción han hecho que aquel terrible enfrentamiento que, junto con otros, regaron Europa de sangre y pusieron las bases de los conflictos mundiales del siglo XX, haya pasado a nuestro subconsciente, como un hecho épico marcado sobre todo por una historia.

La Carga de la Brigada Ligera

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Alfred Lord Tennyson (1809-1892) 

Memorializing Events in the Battle of Balaclava, October 25, 1854 
Written 1854

La mitad de una comunidad,
La mitad de una comunidad hacia delante
Todos en el valle de la Muerte
Cabalgaron los seiscientos:
Adelante la Brigada Ligera
Cargad contra los cañones’, dijo
Al interior del valle de la Muerte
Cabalgaron los seiscientos.

‘¡Adelante la Brigada Ligera!’
¿Había algún hombre afligido?
No, aunque el soldado sabía
Que alguien había cometido un error:
Ellos no replicarían,
Ellos no preguntarían el por qué,
Ellos harían y morirían,
Al interior del valle de la Muerte
Cabalgaron los seiscientos.

Cañón a su derecha,
Cañón a su izquierda,
Cañón delante de ellos
Recibieron descargas de disparos y bramidos
Les atronaron con disparos y obuses,
Cabalgaron con bravura,
Hacia las fauces de la Muerte,
Hacia la boca del Infierno
Cabalgaron los seiscientos.

Centelleaban todos sus sables desenvainados,
Centelleaban mientras los giraban en el aire,
Atacando a los artilleros allá,
Cargando contra un ejército mientras
Todo el mundo se maravillaba:
Zambulléndose por entre el humo de las baterías
Por entre la línea que destrozaron;
Cosacos y Rusos
Tambaleándose por los golpes de sable,
Destrozados y divididos.
Entonces cabalgaron de vuelta, pero no,
No los seiscientos.

Cañón a su derecha,
Cañón a su izquierda,
Cañón detrás de ellos,
Recibieron descargas de disparos y bramidos;
Les atronaron con disparos y obuses,
Mientras caballo y héroe caían,
Aquéllos que tan bien habían luchado
Sobrevivieron a las mandíbulas de la Muerte
De regreso de la boca del Infierno,
Todo lo que quedó de ellos,
Lo que quedó de seiscientos.

¿Cuándo puede desvanecerse su gloria?
¡Oh, hicieron la carga salvaje!
Todo el mundo se maravilló.
¡Honor a la carga que hicieron!
Honor a la Brigada Ligera,
¡Nobles seiscientos!

Esta obra del poeta postromántico, Alfred Lord Tenysson, que recoge el ataque suicida de la caballería británica contra la artillería rusa en el sitio de Sebastopol, durante la “Batalla de Balaclava”, inmortalizó un conflicto que, posteriormente en 1936, fue llevado al cine popularizando definitivamente un hecho que se había producido casi un siglo antes.3

Pero esta acción simboliza mucho más que la muerte de unos valientes. Tras ella, el fin de una época, aquella en la que la muerte se miraba cara a cara en las batallas, para dar paso a la guerra industrial. A esa que constituye un negocio en si misma y que nos ha llevado donde ahora estamos.

Pero si aquel conflicto marcó una diferencia con los anteriores fue por dos hechos relevantes que se produjeron en un contexto que nos empujaba hacia la modernidad.

Por un lado, la opinión pública pudo contemplar imágenes reales de la guerra. Los reporteros gráficos, con sus bisoñas cámaras de fotos, retrataron con toda su crudeza lo que hasta entonces llegaba a la gente en trazos grabados, más o menos edulcorados.

En particular la obra de Roger Fenton, encargada directamente por el gobierno británico, a pesar de tener el mandato expreso de no captar las imágenes más crueles, supuso una revolución en este aspecto.

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Por otra parte, se dice que la difusión de aquellas imágenes influyó directamente en la decisión de una mujer, Florence Nightingale. Nacida en 1820 en el seno de una familia inglesa de clase alta, decidió dedicarse a la enfermería en 1844.

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Impresionada por los reportajes que llegaban a Gran Bretaña desde el frente de Crimea, donde se transmitían las terribles condiciones de los heridos, planteó la posibilidad de trasladarse con un grupo de enfermeras a la zona de conflicto. Y así, el 21 de Octubre de 1954 acompañada por un grupo de 38 voluntarias a las que ella había entrenado personalmente, partieron al frente.

Con su trabajo, haciendo hincapié en la mejora de la higiene, en el control de la alimentación de los heridos y con sus cuidados personales consiguió resultados positivos e hizo disminuir considerablemente el índice de mortalidad.

Fue conocida como “la dama de la lámpara” por su imagen deambulando en la oscuridad  cuando todo el mundo se había retirado y ella seguía intentando dar consuelo a los heridos.

A la vuelta de Crimea, Florence Nightengale contribuyó a la creación de la Comisión Real de la salud en el ejército y elaboró planes para la educación médica militar. A raíz de sus propuestas se creó en 1860 la primera Escuela de Medicina Militar en Reino Unido.

La extensión progresiva de su modelo a la actividad civil y el ímpetu que puso en la formación, llevándola a crear una escuela de enfermeras que se fue extendiendo progresivamente por diversos países, hace que esta mujer que acudió a Crimea en 1853 sea considerada como una de las pioneras de la enfermería moderna.

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Estas son grandes historias que se produjeron en una época lejana, en una tierra que hoy, como si el tiempo no hubiera pasado, vuelve a temblar.

Otra vez el nuevo “Zar” ruso y su corte de oligarcas surgidos de la descomposición del Estado Comunista, desafían al débil Imperio Europeo formado por mercaderes temerosos de perder su  malherido estado de bienestar, mientras desde el otro lado del Atlántico el “Emperador” americano manda sus emisarios y amenaza sutilmente al antiguo enemigo ruso.

La indecisa Europa mira con recelo a un pueblo ucraniano, dividido entre los que mantienen su odio al ruso y ha puesto su esperanza en la utopía europea,  y los que como rusos añoran su madre patria. Mientras, un siglo de tensiones se comprimen en esa pequeña península del Mar Negro, la Crimea que Nikita Jruschchov integró en Ucrania en 1954.

En un mundo tan globalizado e interdependiente, la posibilidad de un enfrentamiento total parece lejano, esa es la esperanza que hoy debemos tener, porque si al final los egos de los personajes que gobiernan los nuevos imperios se imponen, ya no habrá más cargas de caballería y el estruendo de los cañones llegará hasta nosotros.

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2 comentarios en “CRIMEA, UN NOMBRE CON SABOR A GUERRA

  1. los ciudadanos de crimea han decidido democraticamente ser parte de rusia .los fascistas de la comunidad europea lo que tienen que hacer es callarse la boca y mirar por los derechos de sus cidadanos que bastante dejaos los tienen …ES PREFERIBLE SER GOBERNADO POR UN LEON BIEN NACIDO QUE POR CIEN MIL RATAS DE MI EXPECIE VIVA EL ESTALINISMO TOTALITARIO

    • Ni las urnas casan bien con los cañones, ni Stalin es prototipo de demócrata. Pero dejando a un lado la generalización de fascistas de la comunidad europea, te agradezco el comentario.
      La suerte que tienes al no vivir en un país totalitario es que lo puedes hacer.

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