Análisis: Manifiesto de Primo de Rivera tras el golpe de Estado (1923)

iprimoe001p1Este documento de naturaleza política, es un fragmento del “Manifiesto al país y al ejército” dirigido a la nación española por Miguel Primo de Rivera. Fue publicado por el periódico La Vanguardia el día 13 de septiembre de 1923, fecha del golpe de Estado que llevó a cabo este personaje y, posteriormente fue reproducido por otros medios.

Se trata de un documento de carácter público pero no oficial ya que no emana de la autoridad derivada del Estado sino que es de ámbito nacional.

Miguel Primo de Rivera fue el Capitán General de Barcelona y, anteriormente, de Madrid y Valencia. Este militar y político español, defendía el orden, la disciplina y el amor a la Patria. General desde 1912, estuvo destinado desde 1919 en la península por sus diferencias con los africanistas, lo que le puso en contacto directamente con los agudos problemas sociales y políticos de su tiempo. Fue miembro de una familia de tradición militar que también estuvo presente en diferentes acontecimientos políticos del siglo XIX.

Desde su último puesto en Barcelona se enfrentó directamente a los problemas de orden público, en la época del terrorismo anarquista y del pistolerismo patronal, del auge del catalanismo, de las crisis ministeriales y de la descomposición del sistema de partidos.

Desde esta ciudad  redacto su Manifiesto en el que, con la connivencia del Rey y el apoyo, más o menos declarado, de gran parte de la patronal, del clero, y del ejercito, enarbolaba sus ideales militaristas, nacionalistas y autoritarios para declararse salvador y resolver los problemas de la Patria.

El Manifiesto, que comienza con una disculpa, ya que su primera frase es para reconocer que lo que hace es porque no queda otro remedio intentando así buscar una justificación a su actuación, marca enseguida los valores que subyacen en sus ideales.

Cita el año 98 como referencia al declive nacional, alude a la masculinidad, símbolo de ese espíritu tan arraigado en la tradición militar española y, también, cita al Rey como garante de una sociedad que pretende rescatar.

 A continuación, enumera el cúmulo de desgracias que asolan a la nación, problemas que los políticos de la Restauración no han sabido atajar en ningún caso. De hecho, se sucedieron quince gobiernos diferentes en los últimos ocho años, lo que facilitó el descrédito de la clase política. En el Manifiesto, también hace referencia “al gravísimo problema nacional de la tragedia de Marruecos” algo que, sin duda, unía al pueblo español que clamaba venganza después del desastre de Annual y que se sentía todavía más indignado después de que el Gobierno de García Prieto en 1922 accediera a pagar un rescate a Abd- el Krim por los españoles supervivientes.

Las alusiones al separatismo, que tan de cerca vive en Cataluña, y a la impiedad o la alabanza a la persecución del juego, dejan claro los valores y la moral católica que Primo de Rivera defiende.

Por último, para finalizar el Manifiesto hace una declaración de sus intenciones donde deja claro la provisionalidad del Directorio Militar que se va a constituir, aludiendo, concretamente, a la pronta solución del problema de Marruecos y apartando a los partidos políticos de la vida pública, culpabilizándolos de la insostenible situación. Los tribunales exigirán cuentas a estos partidos con la intención de dar una legitimación a su actuación.

En definitiva, lo que el General hace en una época en la que el contexto internacional era favorable, con una crisis generalizada de las democracias y con un antecedente en Italia donde los Fascistas, encabezados por Mussolini, habían alcanzado el poder, es ponerse al frente del malestar social. Así, apoyado por gran parte de la patronal, el clero, el ejército y el Rey de una forma más sutil, encabeza un movimiento que intenta encauzar la vida social, siempre siguiendo sus propios intereses.

La dureza de los últimos años llenos de conflictos y de inseguridad a todos los niveles, hizo que gran parte de la sociedad viera el golpe como una salida y, de hecho, partidos de clase que estaban naciendo, como el PSOE o intelectuales de diversa índole, no mostraron demasiada oposición. Sindicatos menos radicales, como  UGT, participaron plenamente en la actividad laboral, formando parte mayoritariamente en los consejos mixtos obreros – patronos que se crearon en la segunda parte de la Dictadura. Los sindicatos más radicales, como la CNT, fueron ilegalizados y la represión se generalizó buscando el fin de la conflictividad.

Los primeros años del Directorio Militar fueron los más duros y, para atajar otros problemas citados en su Manifiesto, como el del separatismo, suspendió la Mancomunidad Catalana. Además, para asegurarse el control de los medios abolió la libertad de prensa.

Los éxitos en el campo militar, con el desembarco de Alhucemas, operación franco- española que obligo a rendirse a Ab-del Krim en 1926, y en el campo económico donde, aprovechando la buena coyuntura internacional, garantizó la estabilidad mediante una política de grandes inversiones, llevaron al dictador a plantearse uno de los supuestos de su Manifiesto, la provisionalidad.

De esta manera, apoyado por una especie de partido formado por tecnócratas conservadores que querían sustituir a los políticos tradicionales, denominado Unión Patriótica, el Directorio Militar dio paso al Civil y reunió una Asamblea Nacional en 1927 que elaboró un anteproyecto de Constitución católica y corporativa en la que el sufragio universal era sustituido por el voto ponderado de corporaciones y sindicatos.

Sin embargo, este proyecto fracasó, entre otros motivos, por la oposición del rey y de los liberales que en ningún caso querían que la dictadura se institucionalizase.

Poco a poco, las diferencias entre los partidarios de Primo de Rivera se fueron haciendo más grandes en aquel pseudoparlamento y la oposición socialista y republicana, cada vez más organizada, fue cobrando fuerza arrastrando a la monarquía con los males de la dictadura, por lo que esta fue restándole su apoyo.

Estudiantes, obreros e intelectuales se manifestaban contra el Régimen y los propios militares por conflictos internos conspiraban contra Primo de Rivera.

El cambio de coyuntura económica hizo insostenible la situación, ya que el enorme gasto en que se había incurrido y que, a corto plazo, dio buenos resultados, hizo que la deuda se duplicara en cinco años, el capital especulador que había entrado en el país saliera rápidamente y la peseta se depreciara bruscamente. Además, la crisis del 29 estalló de golpe y en España se agravó por los viejos problemas de la economía nacional, como la escasa entidad de nuestra industria y el desigual reparto de la tierra, problemas que la dictadura no supo resolver.

Finalmente, Primo de Rivera dimitió en enero de 1930, lo que no sirvió para reducir el descontento social. Alfonso XIII colocó en la presidencia del gobierno al general Berenguer e intentó calmar la situación prometiendo nuevas elecciones para retornar a la legalidad constitucional. La opinión pública ya había juzgado a la Monarquía y la consideraba culpable de los males del país y, a la larga, esa apuesta por la dictadura hizo que el republicanismo se extendiera de forma imparable. Ya solo era cuestión de tiempo, como así sucedió, que la caída de Primo de Rivera arrastrase al rey.

Como conclusión se podría resaltar la importancia de un documento que, siendo el retrato fiel de una época, tiene un carácter atemporal porque en él podemos ver argumentos recurrentes que se han repetido a lo largo de la historia de nuestro país  cuando en situaciones de crisis política, social y económica han acudido, enarbolando la bandera de la patria, distintos personajes salvadores, siempre en defensa de los intereses de una clase privilegiada.

En la actualidad, cuando vivimos inmersos en una terrible crisis institucional, con una clase política desprestigiada, salpicada por años de corrupción e incapaz de hacer frente a los problemas económicos y sociales y, cuando los problemas de identidad nacional están todavía sin resolver en Cataluña o el País Vasco, la lectura de un documento como este se hace casi necesaria.

BIBLIOGRAFÍA

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9 comentarios en “Análisis: Manifiesto de Primo de Rivera tras el golpe de Estado (1923)

  1. Esperemos que no vuelva a surgir un nuevo salvador de la Patria, aunque la situación ahora mismo en España es bastante complicada, creo que el tema Ejército está bastante controlado, en estos momentos preocupa mas la torpeza en las declaraciones públicas de algunos políticos que hacen que se crispe el ambiente en lugar de apagar con el diálogo el fuego de las posibles hogueras porque sólo piensan en sus propios intereses.

    • Por supuesto pero leyendo estas cosas parece mentira como se repite la historia en este pais por mucho que pase el tiempo somos incapaces de resolver los problemas y siempre caemos en los mismos errores. Esta entrada es resultado del trabajo en la uni de mi hija y como me pareció interesante la publique. Échale un ojo a alguna del blog anterior, si te apetece, son mas personales. Igual te gusta una que se titula Los Ojos del Gueto y otra 13 de septiembre de 1974.
      Ya me contaras, un saludo Jordi y gracias por tu comentario.

  2. Gracias por pasarte por mi blog El Duende de las Palabras, y te sigo a partir de ahora, tienes entradas muy interesantes!

    Interesantes como este artículo. Leí hace tiempo ya un libro sobre la Dictadura de Primo de Rivera escrito por Julián Marías, discípulo de Ortega y Gasset. En él destacaba efectivamente el hecho de que las tendencias socialistas paradójicamente con lo que ocurriría años más tarde no significaron un problema cuando realizó el golpe de estado. Ese capítulo realmente lo vi muy objetivo. El yogur se comenzó a comercializar en las farmacias, con sus envases de vidrio que se tenían que devolver vacíos antes de comprar de nuevo otros, lo cual fue una mejora para la salud sobretodo infantil, aunque no solo por eso la salud infantil era perfecta. También era famoso el hecho de que había trabajo, y que mucha gente tenía hasta dos y tres trabajos si así lo querían. Su muerte, todavía hoy con su misterio en Francia, quizás víctima de un envenenamiento. Enfin, fue un libro bastante didáctico, donde mostraba las dos partes, buenas y nefastas de su gobierno. Me sorprendió cuando dejó su puesto en la capitanía en Barcelona, cuando ya no gobernaba, caminó por las Ramblas, cogió un taxi, y nadie le paró ni le reconoció como el General Primo de Rivera, quien había llevado los rieles de España durante los años anteriores. Increible.

    • Muchas gracias por el comentario. Como tu bien dices esta etapa de nuestra historia que no siendo tan breve es de las mas desconocidas, fue interesante y contradictoria, pero en aquel contexto de ebullición social en el que las pasiones de los que intentaban abrirse paso en una sociedad que les había negado todo chocaban con aquellos que intentaban mantener sus privilegios a toda costa, la solución totalitaria se aceptó como una salida viable por los menos radicales.
      Pero a largo plazo sencillamente fue un parche que nos aboco, al peor de los desastres que nos hundió en décadas de oscuridad.
      Un saludo.
      Luis.

  3. Hola, mi pregunta es para el autor del texto y quien quiera opinar. Reincido en el ultimo parrafo que hace alusion a los actuales problemas del país que finalizan con una frase aludiendo a una posible solución: “[…] la lectura de un documento como este se hace casi necesaria”.
    ¿Este es un personalismo del autor mostrandose CLARAMENTE partidario de la instauración de una dictadura como solución en nuestro país ante graves problemas EN EL ANÁLISIS HISTÓRICO DE UN TEXTO? ¿o me lo parece a mi?.
    Saludos.

    • Gracias Carlos por tu comentario.
      Dos años hace que escribí la entrada a la que haces referencia y lo peor de todo es que apenas ha cambiado nada desde entonces y nuestros políticos y nuestra sociedad siguen dándole vuelta a los mismos temas sin ser capaces apenas de resolverlos.
      Somos un país experto en lamerse las heridas e incapaz de curarlas.
      En ese sentido iba mi ultimo comentario en el análisis de un texto un tanto olvidado en la convulsa historia de nuestro siglo pasado pero que marco un periodo no tan breve.
      Para nada era mi intención hacer apología de una dictadura, aunque tu lectura critica me ha hecho pensar en ello, simplemente quería hacer hincapié en los peligros que siempre están ahí y que la historia no se cansa de recordarnos aunque la frágil memoria de los que nos gobiernan y la incultura de una gran mayoría haga que no se tengan en cuenta y que caigamos en los mismos errores una y otra vez.
      Un saludo
      Luis.

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